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lunes, 27 de septiembre de 2010

Alimentos transgénicos



Otra categoria de alimentos vilipendiados sin conocimiento son los que provienen de organismos genéticamente modificados (OGMs).

Como ya comenté en un post anterior respecto a los aditivos alimentarios, no se debería meter en el mismo saco a todos los alimentos provenientes de OMGs.
Pero vayamos por partes y hagamos un breve repaso de lo que significa la genética en un ser vivo.
La información para construir un ser vivo y que este funcione y responda al medio ambiente en el que vive está codificada en el ADN. Este ADN se traduce a proteínas que son las que hacen las funciones en la célula. Esta transferencia de información desde el ADN hasta las proteínas también está regulada por el propio ADN y por proteínas reguladoras que a su vez están reguladas por el ADN que la codifica.

En resumen tenemos una información bruta en el ADN (llamada genotipo) y una información neta que genera las características finales (llamada fenotipo).

Pues bien, nosotros como consumidores de alimentos queremos unos determinados fenotipos para cada alimento: tomates bonitos que parecen de plástico, uvas sin pipas, etc.
Hasta ahora estas características se han ido obteniendo, tradicionalmente, por selección de lo que se encontraba en la naturaleza y, últimamente, por selección de variedades producidas artificialmente.
Los productores de alimentos, por otro lado, están más interesados en otras características: que duren más tiempo sin estropearse, que aguanten condiciones estresantes de crecimiento, que crezcan y maduren más deprisa, etc.
Esto también se ha estado consiguiendo de la misma manera. Hasta ahora!

Hace ya bastante tiempo que se conocen los mecanismos genéticos de la transmisión de la información y desde entonces se ha soñado con mezclar las características de una especie con las de otra pero siempre existía el límite de reproducción entre especies que hacia imposible la selección tradicional.
Las herramientas de ingeniería genética hacen posible que por fin se puedan “transplantar” las características de una especie a otra, dentro de unos límites, tecnológicos claro.
Esto mismo se ha hecho tradicionalmente gracias a los injertos, con los límites conocidos de especies compatibles entre sí.

En conclusión se puede decir que no hay nada peligroso en un OMG más allá de lo que vemos a continuación.

Y vamos por fin al quid de la cuestión: es peligroso coger el material genético de una especie y meterlo en otra con el fin de añadir esa característica buscada?

Pues no, eso ya sucede en l naturaleza!

Como ya he dicho arriba, en la naturaleza existe el límite interespecifico que lo impide … pero no siempre!
En bacterias se conocen mecanismos de transferencia genética entre especies.
También se sabe que algunos virus son capaces de transmitir información genética de una especie a otra, plantas y animales. Por supuesto, el trozo que se llevan consigo es el que es y más bien al azar, por lo que el resultado suele ser perjudicial para el receptor y se manifiesta como una enfermedad. Pero a veces se producen transferencia de genes completos que otorgan una nueva característica al organismo receptor y que si es positiva se impone en la población.
Los OMGs aumentarían en gran manera este fenómeno pero, como digo, no es algo nuevo.
Qué pasa cuando esto sucede?
Pues bien, entonces entran en juego las reglas de la selección natural. Si el nuevo carácter es positivo se establece en la población y si es negativo pues desaparece o se queda como algo residual.
Como hemos visto más arriba, los caracteres buscados por la industria suelen ser positivos para el cultivo, almacenamiento o vida útil en estantería por lo que en condiciones naturales de competencia con otras especies u otros individuos sin ese carácter (que es una carga adicional) suelen salir perdiendo. En cualquier caso cada OMG es un caso particular que debe ser estudiado, y se hace como parte del estudio de impacto ambiental.

Veamos algunos ejemplos:
Planta resistente a un herbicida.
Se busca el gen de resistencia (normalmente en bacterias o en malas hierbas) y se le añade al genoma de la planta. Ahora se puede añadir a saco el herbicida y nuestra planta de interés sobrevivirá mientras que las demás no.
La modificación no suele ir más allá de añadir una enzima que degrada el herbicida o en cambiar la diana fisiológica en la planta huésped por lo que nutricionálmente el cambio es despreciable. Ecológicamente se puede aducir el mayor uso de herbicida, pero no debe porque ser así, solo cambiaría el uso: en lugar de usarlo antes de plantar se usa durante el crecimiento.
Pero no se puede aducir que ese gen se moverá a otras plantas, si acaso a otras de la misma especie, digamos de cultivos ecológicos. Pero, y qué? Si en ese cultivo no se emplea el herbicida esas plantas MG no tendrán una ventaja competitiva (más bien una desventaja) y poco a poco desaparecerán de la población.
Otro ejemplo:
Salmón con mayor número de genes de la hormona de crecimiento. Los salmones MG crecen antes y más deprisa. Son salmones gigantes.En prácticamente todos los animales existe una mutación similar que produce gigantismo.

Supongo que en salmones puede suceder también. Sin embargo, tantos en humanos como en salmones, esa mutación no se ha establecido y ha quedado relegada a casos puntuales, excepcionales. Solo en el caso de una alimentación de granja de cultivo, esos gigantes tienen ventaja sobre los normales.

Desde luego hay riesgos, sobre todo la ruptura de la barrera interespecífica, pero siempre hay que compararlos con los riesgos de los cultivos tradicionales. Pensar que la agricultura tradicional es respetuosa con el medio ambiente es ser muy inocente.

Y por supuesto, siempre hay que comprobar que no aparecen efectos inesperados pero en principio los OMG no tienen porque ser negativos para la salud.



Un saludo

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